sábado, 21 de marzo de 2015

23 de Agosto de 1992

Querido amigo:

He estado en el hospital durante los últimos dos
meses. Hasta ayer no me dejaron salir. El
médico me dijo que mis padres me encontraron
en el sofá del salón. Estaba completamente
desnudo, sin hacer otra cosa que mirar la
televisión, que estaba apagada. No hablaba ni
reaccionaba, dijeron. Mi padre incluso me dio
una bofetada para despertarme, y como te
conté, él nunca me ha pegado. Pero no
funcionó. Así que me trajeron al hospital donde
me ingresaron cuando tenía siete años después
de que mi tía Helen muriera. Me contaron que
estuve sin hablar ni reconocer a nadie durante
una semana. Ni siquiera a Patrick, que debió de
visitarme durante ese tiempo. Asusta pensarlo.
Lo único que recuerdo es haber echado la
carta al buzón. Lo siguiente que supe es que
estaba sentado en la consulta de un médico. Y
me acordé de mi tía Helen. Y empecé a llorar. Y
el médico, que resultó ser una mujer muy
agradable, empezó a hacerme preguntas. Y las
respondí.
No me apetece hablar de las preguntas y
las respuestas. Pero más o menos comprendí
que todo lo que soñé sobre mi tía Helen era
cierto. Y tiempo después me di cuenta de que
ocurría cada sábado cuando veíamos la
televisión.
Las primeras semanas en el hospital fueron
muy duras.
Lo peor fue estar sentado en la consulta
cuando la médica les contó a mis padres lo que
había ocurrido. Nunca he visto a mi madre
llorar tanto. O a mi padre tan enfadado. Porque
en su día no se dieron cuenta de lo que pasaba.
Pero desde entonces la médica me ha
ayudado a resolver muchas cosas. Sobre mi tía
Helen. Y sobre mi familia. Y sobre mis amigos.
Y sobre mí. Hay muchas fases que atravesar en
este tipo de cosas, y ella lo ha hecho
verdaderamente bien en todas.
Lo que más me ayudó, en cambio, fue la
época en la que pude tener visitas. Mi familia,
incluidos mi hermanos, siempre venía esos días
hasta que mi hermano tuvo que volver a la
universidad para jugar al fútbol. Después de
aquello, mi familia venía sin mi hermano, y mi
hermano me enviaba postales. Incluso me contó
en su última postal que había leído mi redacción
sobre Walden y le había gustado mucho, lo que
me hizo sentir fenomenal. Como la primera vez
que vi a Patrick. Lo mejor de Patrick es que
incluso cuando estás en el hospital sigue siendo
él mismo. Suelta bromas para hacerte sentir
mejor en vez de hacerte preguntas sobre
sentirte peor. Incluso me trajo una carta de
Sam, y Sam decía que iba a volver a finales de
agosto, y que si me recuperaba por entonces,
ella y Patrick me llevarían conduciendo por el
túnel. Y esta vez podría ponerme de pie en la
parte trasera de la camioneta si quería. Ese tipo
de cosas me ayudaron más que nada.
Los días en los que recibía correo eran
buenos, también. Mi abuelo me envió una carta
muy bonita. También mi tía abuela. También
mi abuela y el tío abuelo Phil. Mi tía Rebecca
incluso me mandó flores con una tarjeta
firmada por todos mis primos de Ohio. Era
bonito saber que estaban todos pensando en mí,
como también fue bonito cuando Patrick trajo a
Mary Elizabeth y a Alice y a Bob y a todos a
visitarme. Incluidos Peter y Craig. Supongo que
han vuelto a ser amigos. Y me alegré de que
vinieran. Y también me alegré de que Mary
Elizabeth hablara casi todo el rato. Porque
hacía que las cosas parecieran más normales.
Mary Elizabeth incluso se quedó un poco más
que los demás. Me alegré de tener la
oportunidad de hablar con ella a solas antes de
que se fuera a Berkeley. Y también me alegré
por Bill y su novia cuando vinieron a verme
hace dos semanas. Se van a casar en
noviembre, y quieren que vaya a su boda. Es
bonito tener cosas que esperar.
El momento en el que empezó a parecer
que todo iría a mejor fue un día que mis
hermanos se quedaron en el hospital después de
que mis padres se fueran. Esto fue en algún
momento de julio. Me hicieron un montón de
preguntas sobre la tía Helen, porque supongo
que a ellos no les pasó nada. Y mi hermano
parecía muy triste. Y mi hermana muy
enfadada. Fue en esa época cuando las cosas
empezaron a aclararse porque ya no había
nadie a quien seguir odiando después de
aquello.
Me refiero a que miré a mis hermanos y
pensé que algún día serían una tía y un tío,
igual que yo sería un tío. Como mi madre y tía
Helen fueron hermanas.
Y podríamos sentarnos y hacernos
preguntas y sentirnos mal por los demás y
culpar a un montón de gente por lo que hicieron
o no hicieron o por lo que ignoraron. No sé.
Supongo que siempre habrá alguien a quien
culpar. Quizá si mi abuelo no le hubiera
pegado, mi madre no sería tan callada. Y quizá
no se habría casado con mi padre porque él
nunca levanta la mano. Y quizá yo no habría
nacido. Pero me alegro de haber nacido, así que
no sé qué decir al respecto, sobre todo porque mi
madre parece feliz con su vida, y no sé qué más
se puede pedir.
Siento que, si culpara a mi tía Helen,
tendría que culpar a su padre por pegarle y al
amigo de la familia que le hacía cosas cuando
era pequeña. Y la persona que le hacía cosas a
él. Y a Dios por no parar todo esto y cosas que
son mucho peores. Y lo hice durante un tiempo,
pero después ya no pude más. Porque no iba a
ninguna parte. Porque no se trataba de eso.
No soy como soy por lo que haya soñado y
recordado sobre mi tía Helen. Eso es lo que
comprendí cuando las cosas se quedaron en
silencio. Y creo que es muy importante saberlo.
Hizo que todo se aclarara y encajara. No me
malinterpretes. Sé que lo que pasó fue
importante. Y necesitaba recordarlo. Pero es
como cuando mi médico me contó la historia de
dos hermanos cuyo padre era muy alcohólico.
Un hermano se convirtió de mayor en un
próspero carpintero que nunca bebía. El otro
hermano acabó siendo un borracho perdido
como su padre. Cuando le preguntaron al
primer hermano por qué él no bebía, dijo que
después de ver lo que la bebida le había hecho a
su padre, nunca había podido ni probarlo.
Cuando le preguntaron al otro hermano, dijo
que creía que había aprendido a beber en las
rodillas de su padre. Así que supongo que somos
quienes somos por un montón de razones. Y
quizá nunca conozcamos la mayoría de ellas.
Pero aunque no tengamos el poder de elegir de
dónde venimos, todavía podemos elegir adónde
vamos desde ahí. Todavía podemos hacer cosas.
Y podemos intentar sentirnos bien con ellas.
Creo que si alguna vez tengo hijos y están
disgustados, no les diré que la gente se muere
de hambre en China ni nada parecido porque
no cambiaría el hecho de que estén disgustados.
E incluso si otra persona lo tiene mucho peor,
eso realmente no cambia el hecho de que tú
tienes lo que tienes. Bueno y malo. Como lo que
mi hermana dijo cuando yo llevaba ya una
temporada en el hospital. Dijo que estaba muy
preocupada por ir a la universidad, y en
comparación con lo que yo estaba pasando, se
sentía muy tonta. Pero no sé por qué se iba a
sentir tonta. Yo también estaría preocupado. Y
en serio, no creo que yo lo tenga mejor ni peor
que ella. No sé. Es diferente. Quizá sea bueno
poner las cosas en perspectiva, pero, a veces,
creo que la única perspectiva es estar allí de
verdad. Como dijo Sam. Porque está bien sentir
cosas. Y ser tú mismo al respecto.
Cuando me dejaron salir ayer, mi madre
me trajo de vuelta a casa en coche. Era
mediodía y me preguntó si tenía hambre. Y dije
que sí. Entonces me preguntó qué quería, y le
dije que ir al McDonald’s como solíamos hacer
cuando era pequeño y me ponía enfermo y me
quedaba en casa en vez de ir al colegio. Así que
fuimos. Y fue muy agradable estar con mi
madre y comer patatas fritas. Y más tarde, esa
noche, estar con mi familia durante la cena y
que las cosas fueran como habían sido siempre.
Esa fue la parte más increíble. Que todo
continuaba. No hablamos de nada serio ni
superficial. Solo estábamos juntos. Y eso
bastaba.
Bueno, hoy mi padre ha ido a trabajar. Y
mi madre nos ha llevado a mi hermana y a mí a
comprar cosas de último minuto para mi
hermana porque se va a la universidad dentro
de poco. Cuando volvimos, llamé a casa de
Patrick porque había dicho que Sam estaría de
vuelta por entonces. Sam contestó al teléfono. Y
fue muy agradable volver a oír su voz.
Más tarde, se pasaron por casa en la
camioneta de Sam. Y fuimos al Big Boy igual
que hacíamos siempre. Sam nos habló de su
vida en la universidad, que parecía muy
emocionante. Y yo le hablé de mi vida en el
hospital, que no lo parecía. Y Patrick hizo
bromas para que todo el mundo fuera sincero.
Después de irnos, nos subimos en la camioneta
de Sam, y como Sam me había prometido, nos
dirigimos hacia el túnel.
Alrededor de un kilómetro antes de llegar al
túnel, Sam paró el coche y yo me subí detrás.
Patrick puso la radio muy alta para que yo
pudiera oírla, y mientras nos acercábamos al
túnel, escuché la música y pensé en todas las
cosas que la gente me ha dicho durante el
último año. Pensé en Bill diciéndome que yo era
especial. Y en mi hermana diciéndome que me
quería. Y mi madre, también. E incluso mi
padre y mi hermano cuando estaba en el
hospital. Pensé en Patrick diciéndome que era
su amigo. Y pensé en Sam diciéndome que
hiciera cosas. Para estar realmente allí. Y pensé
sencillamente en lo genial que es tener amigos y
familia.
Mientras entrábamos en el túnel, no
levanté los brazos como si volara. Solo dejé que
el viento me corriera por la cara. Y empecé a
llorar y a sonreír al mismo tiempo. Porque no
podía evitar sentir tanto amor como sentía por
mi tía Helen por comprarme dos regalos. Y
tanto deseo porque el regalo que le había
comprado a mi madre por mi cumpleaños fuera
muy especial. Y porque mis hermanos y Sam y
Patrick y todos fueran felices.
Pero sobre todo, lloraba porque de repente
fui consciente del hecho de que era yo el que
estaba de pie en ese túnel con el viento
corriendo por mi cara. Sin preocuparme de ver
el centro de la ciudad. Sin ni siquiera pensar en
ello. Porque estaba de pie en el túnel. Y estaba
realmente allí. Y aquello era suficiente para
hacerme sentir infinito.
Mañana empiezo mi segundo año de
instituto. Y lo creas o no, no tengo ningún
miedo de ir. No sé si tendré tiempo para escribir
más cartas, porque podría estar demasiado
ocupado intentando «implicarme».
Así que, si esta acaba siendo mi última
carta, por favor, piensa que las cosas me irán
bien, y que aun cuando no sea así, pronto se
arreglarán.
Y yo pensaré lo mismo de ti.

Con mucho cariño,
Charlie.

4 comentarios:

  1. amo ese libro es muy hermoso
    casi lloro

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  2. amo ese libro es muy hermoso
    casi lloro

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  3. este libro es hermoso especial habla casi de nosotros nos diferencia lo adoro ... ojala saquen una segunda parte para ver que paso con el , sus amigos, sus hermanos, sus demas amigos enserio quiero saber, fue agradable poder vivir todo lo que vivi leyendo este libro lo que imagine y lo que senti... Me Encanto ... <3

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  4. Es el mejor libro que eh leido es tan sorprendente, no hay palabras para describrilo.. es inexplicable lo que se siente al leerlo y sientes que puedes estar en la historia, me hizo llorar unas partes, fue emocionantes

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